Cuando se tasa una vivienda, el estado en el que se encuentra es fundamental para calcular su precio. Si La vivienda está en buen estado de conservación, el valor de esta se incrementará, pero también hay que tener en cuenta los otros factores que intervienen en su precio: la ubicación, el estado del edificio, la oferta y demanda de la zona, la superficie de la vivienda y la orientación.

Como vemos hay factores que influyen en el precio de la vivienda que no podemos cambiar, ubicación, orientación… Pero no es el caso de su estado, donde sí podemos intervenir. Una vivienda reformada puede revalorizar su precio entre un 10% y un 15% más el valor de la reforma. Además, en el caso de que queramos venderla nos será mucho más fácil.

A la hora de reformar una vivienda hay que tener muy claro que es lo que realmente necesitamos, lo mejor es establecer un presupuesto inicial dejando un margen de flexibilidad. El precio de una reforma es difícil de estimar y no es un método muy preciso, pero suele rondar los 150 – 400 euros el metro cuadrado, dependiendo de los materiales y calidades que elijamos.

Sin tener que recurrir a una reforma integral de la vivienda, podemos realizar algunos cambios y mejoras en los que será muy rentable invertir para incrementar su valor.

 

¿Qué podemos mejorar en nuestra vivienda para incrementar su valor?

Antes de especificar cuales son las mejoras más rentables para una vivienda, hay que destacar que cualquier cambio que consiga hacer el hogar más eficiente aportará un gran valor. Todo lo que ayude a disminuir el gasto de energía hará que nuestra vivienda sea más económica y más deseable para los potenciales compradores.

Uno de los elementos de una vivienda que más influye en el ahorro de energía son las ventanas, los puntos más débiles en el aislamiento de una fachada. Por ello invertir en una ventana de mejores prestaciones térmicas es la mejor manera de ahorrar dinero. Un buen aislamiento puede ahorrar cerca de un 30% del CO2 que se emite por el consumo de calefacción y aire acondicionado.
A la hora de escoger unas ventanas que nos ayuden a ahorrar energía debemos fijarnos en: el cristal, los materiales de la carpintería y la hermeticidad.

Cocina y baño

En toda vivienda existen dos espacios clave, a la hora de invertir en una reforma, para revalorizar su precio. Estamos hablando de la cocina y el baño.

Una casa con baños y cocina nuevos marcará la diferencia. En la cocina se puede realizar un lavado de cara para conseguir actualizarla. Para ello podemos cambiar los viejos azulejos por otros actuales y modernos, renovar los electrodomésticos, los muebles o mejorar la iluminación.

Para renovar el baño se puede cambiar el alicatado, la grifería o el lavabo. Pero sin duda una de las reformas más demandadas, en esta estancia, es el cambio de la bañera por el plato de ducha.

Paredes y suelo

Pintar las paredes es una renovación estética que mejorará la primera impresión de los posibles compradores.
Cambiando el color de las paredes podemos conseguir una mayor luminosidad o que espacios pequeños parezcan más grandes. En este punto te animamos a que apuestes por los colores neutros para las paredes de tu casa, blancos, grises, beige, marrones… Ah y si tienen gotelé igual es el momento de eliminarlo.

Renovar el suelo requiere una mayor inversión pero también será una de las reformas que más revalorice la vivienda. En caso de que la vivienda sea antigua y cuente con tarima de madera, podemos conservarla y arreglarla con un lijado y barnizado. Por otro lado, si el suelo está tan estropeado y tengamos que cambiarlo, te recomendamos colocar tarima flotante.

Con estas mejoras, no solo conseguirás incrementar el valor de tu vivienda, sino que también estarás mucho más a gusto en tu hogar.