Cuando reformamos nuestra vivienda una de las obras más importantes radica en la instalación del suelo. Es la base sobre la que se sustenta el resto del hogar, define el estilo y la personalidad de la casa. Lo ideal es encontrar un suelo cómodo y en armonía con las condiciones climáticas del entorno de la vivienda. Entre las características que definen un buen suelo están: resistencia, durabilidad y fácil mantenimiento.

A su vez, a la hora de presupuestar el suelo es necesario fijarse en cuestiones como el proceso de instalación y el tipo de material del suelo. En el artículo de esta semana, Indeco te propone diferentes tipos de suelos para que puedas decantarte por el que más te convenga.

Tarima flotante

Cada vez más popular, este suelo formado por láminas independientes unidas, tiene un bajo coste en líneas generales. El resultado de la instalación imita a la piedra natural o la madera. Además, se mantiene fácilmente y si hubiera que cambiar alguna lámina, el reemplazamiento no afecta al resto. En su contra está el material, menos resistente y su acabado parece más artificial.

Moquetas

Si nos decantamos por las moquetas, obtendremos mayor calidez. Además, es fácilmente instalable y su precio es muy asequible. La gran desventaja de este tipo de suelo es su difícil mantenimiento debido a la dificultad que entraña su limpieza. Es un tipo de suelo problemático para las personas alérgicas, ya que acumula una gran cantidad de polvo.

Piedras naturales

Disponemos de muchas opciones para escoger: mármol, granito, arenisca, cuarzo, travertino o la pizarra, entre otras. Las piedras naturales también tienen sus pros y contras. El desembolso por la reforma se elevado, pero a la larga nos compensará porque son materiales muy resistentes y duraderos.

Madera natural

Es uno de los suelos favoritos de la mayoría de la población. La madera natural aporta luz a los espacios del hogar, se limpia perfectamente y es agradable al tacto. Como punto negativo, necesita un mantenimiento más exhaustivo que otro tipo de materiales y es aconsejable evitar su instalación en zonas con mucha humedad, ya que la madera podría dañarse sensiblemente.

Linóleo

Parecido al suelo de vinilo con la salvedad de que el linóleo está formado por materias primas orgánicas. Es un tipo de suelo que cada día gusta más a los usuarios y se caracteriza por su sostenibilidad, durabilidad y resistencia.  Además, proporciona un gran abanico de posibilidades en cuanto al diseño y su instalación es realmente cómoda. Pero no todos son ventajas. En su contra hay que señalar el elevado coste del material y su mantenimiento complejo, que debe ser pulido un par de veces al año.

Suelos de vinilo

De las opciones más económicas ya que la instalación es muy simple. Son muy decorativos y se colocan sobre el suelo antiguo, logrando modernizar la superficie y consiguiendo un buen aislamiento térmico. La mayor pega es su escasa resistencia, por lo que nos veremos obligados a renovarlo más pronto que tarde.

Microcemento y hormigón

Este suelo se aplica sobre suelos ya instalados y se caracteriza por ser económico, resistente y fácil de limpiar. Otra ventaja del mismo es que aisla totalmente de las humedades. En su contra está que la instalación no es nada sencilla y hablamos de un material frío, que salvo en el color apenas te ofrece ningún diseño personalizado.

Baldosas

Los suelos de baldosas, cerámicas o porcelanas, se caracterizan por su resistencia  y durabilidad. De fácil mantenimiento, su precio varía según el tipo de baldosa. Su lado negativo reside en la instalación, que es bastante compleja, y es un suelo frio, aunque actualmente de colores, diseños y tamaños.